Hace tiempo que me ronda una idea. Y digo ronda porque a veces está clara, frente a mí, a veces está fuera de mi rango visual, pero siento su susurante presencia. De ese susurro sólo rescato palabras sueltas, tales como: -ismos, -istas... claro, estas son nada más que desinencias; también: incomprensión, valoración perversa, segregación, otredad. Y cuando vuelve a aparecer "clara y distinta" (ay!! esa apreciación cartesiana que me ha dado más de un desvelo) frente a mí, me doy cuenta que sólo tengo un trozo de arcilla y grafito hecho lápiz, para empezar a dibujar su forma, para darle luego un cierto cuerpo tridimensional. La "idea" es una palabra griega que nos habla de: visión, figura, imágen. Como imágen las palabras deberán, acá, expresar "su forma"; y, pensándolo, se me presenta como paradójico el hecho de que expresar, liberar sea definir una forma, dejar "dentro" de ciertas líneas un espacio, en este caso conceptual. Es un proceso que pasa por el esbozo, la hipótesis y su mostración, pues no es este el caso en el que pueda dejarlo claramente demostrado.
La hipótesis parte de una experiencia infanto-juvenil. Cuando yo leía palabras tales como sensualismo, hedonista, positivismo, y otras, eran palabras que "necesariamente" remitían a prohibiciones, inmoralidades y necedad... yo me preguntaba por qué era así y fueron muchos años que pasaron hasta que me di cuenta de que esos calificativos y sustantivos representantes de clases de conceptos, de jerarquías de pensamientos, eran sólo eso y que tener calificativos y sustantivos distintos en disponibilidad no aseguraban nada sobre nada. O sea se habían erigido en juicios categóricos sin serlo.
Parece ser (tratando de dibujar una cierta historia de estos "juicios") que aquellos que pensaron en las formas de adquisición del conocimiento humano, la ética, la política y abordaron distintos modos de exposición teórica y/o experimentos científicos, eran responsables del "mal" en la sociedad de hoy. Esto fue algo que me quitó el sueño: ¿podía sólo una hipótesis o una teoría provocar el mal? o se trataba de que estaba poniendo en un cuerpo extraño propiedades que no le eran propias. Esta sospecha me inclinó a indagar qué era el sensualismo, el positivismo... y tantos otros -ismos. Llegando luego a la conclusión de que otros tantos -ismos, como idealismo, fideismo, dogmatismo no eran más buenos que los anteriores y que su categoría de "buenos y correctos" no tenía nada que ver con ellos.
Y apareció entonces el verdadero sospechoso de estos crímenes intelectuales: el poder. Pero el poder por sí mismo sólo era una "potencia", necesitaba encontrar el elemento agente. Y he aquí el protagonista: el-hombre-en-busca-de-poder. Fue este hombre el que estigmatizó unas palabras y canonizó otras. Este hombre que bajo esos términos que representaban sólo teorías, agrupó seres humanos a los que les podían parecer explicaciones verdaderas. Pero como estos términos se dividían en buenos y malos, terminamos divididos en una humanidad buena y una humanidad mala.
Con el correr del tiempo supe que eso no era verdadero, que había hombres en la mitad buena que producían hechos terroríficos y hombres en la mitad mala que producían hechos prudentes (según Epicuro la prudencia es la única madre de todas las virtudes). Entonces esta división no era una situación verdadera, sino forzada; real porque existía, pero ficticia porque había sido inventada (algo así como los personajes literarios) en una ficción que a fuerza de repetirla "parecía" cierta.
El-hombre-en-busca-de-poder, munido del "divide y reinarás", dividió, segregó todo lo que se le presentó como otredad. No se podía permitir el lujo de oir historias distintas de la suya. Combatió al enemigo, eliminó la mayor cantidad de riesgos posibles y finalmente convirtió el mundo en un infierno donde vive la midad de la humanidad buena y la mitad de lo que queda de la humanidad mala. Claro, viven una ficción que lo único que NO permite a ninguna de las dos mitades es llegar a ser realmente HUMANA.
Ya había adelantado de que en modo alguno puedo demostrar esta hipótesis: de que estos entronizados juicios categóricos y juicios de valor son sólo categorías de comprensión de la realidad humana.
Solo me cabe esperar en lo que me queda de vida dentro de la ficción, tratar de producir ciertos experimentos con "piedad", con "tolerancia", para ver si cae la niebla de la ficción y podemos ver amanecer cada uno desde sus distintas geografías.
Hay un trascendido (¡qué palabra maravillosa! me llena de esperanza) de que ésto se está intentando en muchos "espacios".